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Matar al monoLa fábrica
Parte
02
Fecha
26.09.2026

El panel desde el que dirijo todo esto

Cuaderno de la fábrica · 26.09.2026 · Qué es el panel desde el que dirijo el resto, qué hay debajo y qué puedo hacer con él

Escribo la historia de cada herramienta que me construyo, porque dentro de dos años no me voy a acordar de para qué sirve cada una, y esta es la primera que toca, pues es la que uso para dirigir a todas las demás. La llamo el Deck, y no es un editor de código ni un gestor de tareas: es el sitio desde el que encargo trabajo, desde el que leo lo que se ha hecho y desde el que decido.

Qué hay debajo

Si se lo tuviera que explicar a un compañero con un café delante, sería esto. En mi ordenador de casa corre un programa pequeño, hecho en Node, que habla con Claude Code, la herramienta de Anthropic que de verdad trabaja: tiene acceso a mis archivos, ejecuta comandos y sigue sola hasta terminar, así que no es un chat al que le pido consejo, es alguien a quien le delego trabajo.

Delante de ese programa hay una puerta, Cloudflare con mi cuenta de Google, por lo que solo entro yo y puedo entrar desde cualquier sitio, el móvil incluido. Los avisos me llegan por Telegram. Y debajo no hay un solo motor sino dos: Claude hace la mayor parte del trabajo y GPT-5.6, al que en casa llamamos Codi, revisa lo que hace el otro, porque desde el 26 de agosto a un trabajo lo juzga siempre alguien de otra casa.

Encima de eso hay dos métodos que no son míos: el orden de trabajo de gstack, que publicó Garry Tan, y la manera de pensar un producto de Blazing Zebra. El Deck es lo que sale de juntar esas piezas y ponerles una puerta y un botón.

De dónde salió

Hasta finales de junio de 2026 trabajaba con Claude en la terminal del ordenador y por Telegram, y una terminal solo está donde estoy yo sentado, cuando mi tiempo llega a trozos: veinte minutos en una cola, diez antes de cenar, un rato de noche.

El 2 de julio el panel ya existía, y el 3 le pedí lo que lo define: poder hacer desde el móvil cualquier gestión «como si estuviera en la consola», ver todos mis proyectos con su documentación, programar tareas que se lanzaran solas y pasarle al teléfono una conversación que tenía abierta en el ordenador. El 12 de julio empezó a guardarse copia de su código cada noche, y desde ahí no ha parado de crecer.

La razón de fondo la dejé escrita el 25 de julio: quiero que el conocimiento y la experiencia se queden en mi ordenador, siendo yo el dueño. Por eso el panel no está casado con ningún modelo, y si mañana el mejor es otro, cambio el motor y el sistema sigue siendo mío.

Qué puedo hacer con él

Esto es lo que de verdad importa, así que lo cuento como lo uso.

Hablar con él sobre cualquier proyecto

Abro una conversación y, si nombro el proyecto al escribir («sobre el blog…»), se abre dentro de esa carpeta sola, con un botón de cambiar al lado por si se equivoca. Le puedo pegar un pantallazo y le puedo dictar en vez de escribir.

Leer todo lo que he construido

Cada carpeta de trabajo es un proyecto, y dentro de cada uno hay siempre las mismas cuatro pestañas: leer sus documentos, hablar de él, ver lo que tiene encargado y ver su estado, que es dónde vive, cuándo se movió por última vez y si el servicio está en pie. El primer documento que sale es siempre su mapa, escrito para mí y no para un programador.

Encargar trabajo y olvidarme

Escribo la tarea en un tablero y a partir de ahí va sola: un agente la coge y trabaja en una copia aparte del proyecto, nunca en el original, así que dos encargos a la vez no se pisan y nada llega a mis carpetas sin pasar por las comprobaciones. Si quiero, le doy a «avísame al acabar» y me llega un mensaje cuando termina. Desde el 8 de julio he encargado así 115 tareas, y 59 están terminadas.

Decidir con cuatro botones

Al entrar, lo primero que veo es lo que espera una decisión mía, lo más urgente arriba, y cada cosa se contesta de un toque: Adelante, Hablamos, Luego o No. Todo se puede deshacer, así que puedo pulsar sin pensármelo mucho.

Dejar trabajo para la noche

A la una de la madrugada el panel coge tres tareas y las trabaja mientras duermo, y si el tablero ya está lleno de cosas esperándome, no apila más.

Ver cómo funciona algo mío

Desde el 16 de septiembre la ficha de cada proyecto trae un dibujo de cómo funciona por dentro, hecho con Archify a partir del código real, que avisa cuando el código ha cambiado y el dibujo ya no coincide, y se vuelve a dibujar de un toque.

Saber qué tengo

El catálogo de herramientas recoge las ochenta que tengo, cada una con una línea de para qué sirve, si está funcionando y su documentación dentro, y lo que existe en el ordenador sin que nadie haya escrito para qué sirve sale al final marcado, para que no se esconda.

Abrir el navegador en el ordenador sin estar delante

Elijo una web, la ventana se abre en la pantalla de casa y es el mismo navegador que usan los agentes, así que donde entro yo a mano, quedan entrados ellos.

Publicar lo que escribo

Este blog se publica desde el panel: el borrador lleva un botón que me manda allí, y mientras leo puedo tocar un párrafo y dejarle una nota, que se guarda en el panel y no en el blog, porque el blog no ejecuta nada.

Qué cuesta

El panel en sí no cuesta nada, porque corre en el ordenador de casa y la puerta de Cloudflare es gratis, así que lo que pago son los motores. En junio empecé con la suscripción de Claude de 22 € al mes, en dos semanas la subí dos veces porque se me quedaba corta, y desde el 12 de julio pago 180 € al mes, que es el cargo que más se repite en mi Revolut. A eso se suman los 21,99 € al mes de ChatGPT Plus desde el 6 de agosto, que es con lo que trabaja Codi, así que tener dos casas trabajando para mí sale por unos 200 € al mes.

Qué he construido con esto

Desde este panel, encargando y no escribiendo código, salieron entre julio y septiembre este blog, con su generador propio; Figura, que convierte una foto en una pieza lista para imprimir en 3D; el Asesor patrimonial, que revisa la cartera cada mañana; el Investigador, que busca y comprueba que las citas que da existen de verdad; copias en casa de todo lo que le he preguntado a Claude, Gemini y Perplexity desde 2023; y los vigilantes que me traen lo que ha cambiado, como el Source Radar, el Idea Radar y el brief con el que arranco cada mañana. Ninguna de esas cosas la he escrito yo línea a línea, pero todas las he dirigido yo.

Dónde sigo decidiendo yo

Las mejoras del propio panel arrancan solas desde el 22 de agosto, salvo que toquen dinero, gente de fuera, publicar, borrar o mi trabajo, así que lo que se ve, lo que se paga y lo que sale con el nombre de alguien sigue pasando por mí. Lo que todavía no tengo es lo difícil: que el sistema decida qué merece la pena hacer, y no solo cómo hacerlo bien.

Detalle técnico

Servidor Node/Express en ~/claudio-deck (puerto 3210, solo local) que lanza claude -p en modo streaming; delante, túnel de Cloudflare con Access (Google OAuth). Tablero Kanban con workers en worktree propio y las puertas de PUERTAS.md (contrato ejecutable, revisor a ciegas con GPT-5.6 vía Codex CLI). Turno de noche: deck-loop.timer (01:00, tasksPerNight: 3, tope de cola 12). Cifras del tablero: kanban-history.jsonl a 26/09/2026.

Anexo · Figura

Las piezas del panel y por dónde va el trabajo

Dibujo del sistema, no una foto: aquí no hay ningún dato real.

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