Saltar al texto
Matar al monoEl taller
Parte
03
Fecha
10.08.2026

Veinticinco tomas y ninguna buena

Cuaderno de producción · 10.08.2026 · Prohibir una cosa la mete en escena; alargar el prompt lo empeora

El 10 de agosto quise hacer un naufragio en la piscina de casa: un barco de juguete, una vía de agua y el barco hundiéndose, en tres planos.

Veinticinco generaciones después no tenía ni una aceptada.

No es que salieran regulares. Fallaban en un sitio distinto cada vez, y cada arreglo mío estropeaba otra cosa. El barco no se hundía: seguía a flote con la cubierta seca, retrocediendo un poco en el encuadre. De la quilla bajaba un hilo oscuro con un palito colgando, y aquello cantaba que al barco lo estaban arrastrando. La cámara tampoco se quedaba quieta. La puerta de madera del fondo se salía del plano y entraban tejados que al principio no estaban.

Lo que yo hacía era empeorarlo

Ante cada fallo escribía más y prohibía más cosas, pues era lo único que se me ocurría. Sin movimiento de cámara. Sin velas.

Pero prohibir una cosa la mete en escena. El tercer plano salió con velas las tres veces que las prohibí expresamente, y con la cámara pasó igual: estaba prohibido moverla y se abrió de todas formas. El modelo no lee un «no» como un muro. Lee la palabra que va detrás y la pone en el plano.

Alargar la petición para arreglar un fallo tampoco funciona. Dejé de hacerlo el día que conté el estropicio: tres clips que estaban a medio camino acabaron descartados del todo después de que yo los mejorara.

La escala fue el último aviso. Siete intentos seguidos con la figura del tamaño de un edificio, mientras yo insistía por escrito en que era un muñeco pequeño y la foto que le había dado decía otra cosa.

La única norma que me tomo en serio

De esa tanda salió lo único que me ha hecho avanzar desde entonces. No es una técnica, es un cuaderno.

Cada toma se anota en una línea con su veredicto y su motivo: rojo, ámbar o verde, qué falla y en qué segundo. Llevo cuarenta tomas anotadas. Treinta y cinco están en rojo, que no es un dato agradable y por eso mismo lo dejo escrito.

Con el cuaderno va la norma. Un cambio en la forma de pedir que no baja el porcentaje de rojos se revierte, me guste o no y por bien que suene la explicación. Sin ese número, cada tarde de pruebas acaba en una teoría nueva sobre lo que le gusta al modelo, y sin manera de saber si es verdad.

Esto no lo inventé aquí. Es lo que hacíamos con las liquidaciones de un buque: sin números apuntados no hay discusión, hay opiniones. La diferencia es que allí un error movía toneladas de producto en la dirección equivocada, y aquí me cuesta una tarde y unos céntimos.

El vídeo de abajo es ese mismo barco, en esa misma piscina, en un plano que sí salió. Pero lo que lo arregló no fue escribir mejor, y eso va en el parte siguiente.

Anexo · Vídeo

El pirata vigía y el barco en la piscina

Canal: Teatro de Juguetes · El vídeo no se carga hasta que lo pulsas: hasta entonces, YouTube no sabe que estás aquí.

Siguiente parte 04 · La cámara no se fija escribiendo · Leer