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Matar al monoEl taller
Parte
00
Fecha
16.07.2026

El vídeo que no quise montar

Cuaderno de producción · 16.07.2026 · Sé montar vídeo; lo que quería era no montarlo a mano desde el móvil, y esa herramienta no existía: de ahí sale todo

Esto empieza un mes antes que el canal, y no empieza con la inteligencia artificial. Empieza con un regalo.

Quería prepararle una sorpresa a mi mujer: un vídeo con nuestros tres hijos diciéndole a cámara lo que más les gusta de ella. Los vídeos ya los tenía grabados en el móvil, cada uno por su lado.

Solo faltaba juntarlos. Y ahí me planté.

Montar vídeo sé. Ese no era el problema

Estudié comunicación audiovisual y llevo años editando vídeo. Sentarme con un editor, cortar seis trozos y ponerlos en orden es una tarde de trabajo, y sé perfectamente cómo se hace.

Pero justo por eso no quería hacerlo. Cortar, arrastrar, ajustar, volver a exportar porque el tercer trozo se ve oscuro: es trabajo de mono con veinte años de oficio encima.

Y yo estaba en el sofá con el teléfono en la mano, no delante del portátil. Así que lo que quería era decir lo que quería y que aquello saliera montado.

Dos días pidiendo un botón que no existe

Le pedí a Gemini una herramienta que montara el carrusel entero. Insistí en que no quería que me lo creara ni me lo cambiara, sino que me lo montara. Al día siguiente lo volví a pedir con otras palabras.

Esa herramienta no apareció. Pero buscando por mi cuenta sí apareció otra cosa: CapCut, una app de móvil con la que lo monté yo mismo, con el dedo, sin encender el ordenador.

Una app que tiene cualquiera en el teléfono: esa es la mejor medida de lo poco que importaba la herramienta que yo había ido a buscar. O sea que el vídeo salió; lo que no salió fue lo que yo había ido a buscar.

Un mes después ya sé por qué ese botón no existía, y no era por falta de tecnología. Cortar y pegar lo hace cualquiera con la app adecuada.

La parte difícil de un vídeo de varios minutos no es ninguno de sus trozos: es que peguen entre ellos. Decidir el orden, el ritmo y que seis piezas se lean como una sola es lo que nadie te da hecho.

De ahí sale todo lo demás

Todo lo que hay en este cuaderno viene de aquel día. El canal de vídeos para niños, las veinticinco tomas malas, el cuaderno de fallos, las peleas con la cámara: son la escuela, pero no el objetivo.

El objetivo es un videoclip de varios minutos. Uno de verdad, con su música, su historia y sus personajes, hecho entero en casa y sin sentarme a montarlo a mano trozo por trozo.

Y ya sé cuál va a ser. El 7 de agosto le escribí una letra a mi hija pequeña, que tiene dos años, y empieza diciendo que no me vengan con cuentos de princesas. Esa canción es el destino de todo esto.

Cómo se lee este cuaderno

Cada parte es un escalón, y solo entra si algo cambió mi forma de trabajar. Van en orden, con lo que falló bien a la vista, que es la mitad de lo que se aprende.

No es un manual de cómo se usan estas herramientas, que además cambian cada mes. Es lo que le pasa a alguien que sabe de vídeo pero no sabe nada de generar vídeo con inteligencia artificial: vídeos largos hechos a base de clips generados por IA en vez de grabados con cámara. Y lo apunta todo por el camino.

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